lunes, 29 de mayo de 2017

Leyendo (XXII)


 

¡Buenos días! Lunes de nuevo, y así sin darme cuenta, me he juntado con dos novelas con bastante similitudes después de muchas semanas sin tocar la novela negra ni ver una triste gota de sangre. Debe ser que el cuerpo me pedía ya algo de marcha.

Así que leo "Morir no es tan fácil" de Belinda Bauer, una novela negra muy curiosa, narrada a tres voces, una de ellas un chico con síndrome de Asperger, que me quedó pendiente el año pasado.

Y por otro lado me estreno con Herman Koch y sigo con mi reciente adicción a Salamandra, cuyas publicaciones me llaman mucho la atención últimamente. Aunque no estamos ante una novela negra propiamente dicha, sí tiene algo de ella. Comparte con la anterior la jerga médica y un narrador bastante peculiar, del que espero hablaros pronto en mi reseña.

Y vosotros, ¿qué leéis?



Lectora de tot sortea un ejemplar de "A menos de cinco centímetros" de Marta Robles.
Hasta el 18 de Junio.
Bases.






Los blogs Leyendo en el bus, El búho entre libros, De lector a lector y Entre mis libros y yo nos invitan al sorteo de cuatro ejemplares de lo nuevo de Paula Hawkins, "Escrito en el agua".
Hasta el 8 de Junio.
Bases.




Sorteo conjunto en los blogs Historias de algodón, Las hermanastras de Cenicienta, Buscando un Dandy y La fabulosa historia.
Hasta el 31 de Mayo.
Bases.




Inés, del blog La huella de los libros, nos invita al sorteo Autores en VLC Negra.
Hasta el 21 de Junio.
Bases.






Natàlia, del blog Perdida entre libros, celebra el nuevo diseño de su blog con un sorteo muy apetecible.
Hasta el 20 de Junio.
Bases.

miércoles, 24 de mayo de 2017

"La amaba", por Anna Gavalda.


Pierre, un rico industrial de sesenta y cinco años, invita a Chloé, su joven nuera, a pasar un fin de semana en la casa de campo familiar. Ella acepta, llevada por la necesidad de cambiar de aires ante el reciente abandono de su marido. La amaba está magistralmente tejida en torno al diálogo que ambos mantienen en un momento crucial de sus vidas. Él, siempre arrogante e introvertido, bajará la guardia por primera y última vez para revelarle un secreto, lo que vivió... o tal vez lo que nunca vivió. La amaba es una novela alegre y triste a la vez, un fragmento de vida, una punzante historia de amor contada con la eficacia y la capacidad de observación que caracterizan a esta deslumbrante figura de las letras francesas. A través de un diálogo conmovedor, Anna Gavalda nos habla de nuestras vidas, nuestras dudas, nuestras renuncias, y también de nuestras esperanzas, nuestra ironía y nuestra ternura.


Descubrí a Anna Gavalda, como muchos, con “Juntos nada más”, quizá su novela más conocida y más “apta” para todos los públicos. Me gustó tanto que me propuse ahondar más en la literatura de la autora francesa, buscar ese algo más, ese pasito más allá, que sabía que sus letras podrían darme. Pedí una recomendación y me llegó de buena mano. “La amaba”, una novela mucho más íntima, mucho más densa en lo emocional. Que no se parece en nada a aquella historia que me la descubrió. Qué suerte la mía.

Reconozco que la premisa me pareció incómoda, casi la calificaría de poco creíble. Porque difícilmente me viene a la mente intimidad más extraña que la de un suegro y una nuera. Y sin embargo, también se lo parece a Chloé, que al fin y al cabo, ya no sabe qué creer de nada. Quizá por eso se deja conducir a esa casa de campo, porque está noqueada, abatida. Con dos niñas a su cargo y quebrada por una ruptura que no vio venir. O que no quiso ver, poco importa ya. La vida, tal como la entendía, se ha ido al garete, y Chloé es incapaz de recomponerse.

Narrada en su mayor parte como un diálogo entre Pierre y Chloé, Gavalda se revuelca en sentimientos tan universales, tan conocidos, que es imposible no quedarse atrapado en esa extraña intimidad que surge entre ambos. Por primera vez, el hombre arrogante y descreído que ha sido Pierre se resquebraja ante la espectadora más inesperada. Como si la ruptura de su hijo y su nuera fuese también, en parte, aquella que él no fue capaz de acometer.

“La amaba” es una de ésas historias que uno no se atreve a recomendar. Que sólo os animaría a leer en unos de ésos momentos de asfixia, cuando se necesita parar a respirar. Si podéis, debéis asistir a este diálogo tal cual lo hace Chloé, junto a la chimenea, con una copa de vino en la mano, respirando la soledad necesaria para dejarse llevar.
                                                                                                                                        


lunes, 22 de mayo de 2017

Leyendo (XXI)



Buenos días. Este lunes leo "Música para feos", de Lorenzo Silva, una novela que me está pareciendo maravillosa y que me va a durar un suspiro.

No tengo ni idea de qué voy a leer después, me gustaría rescatar algún pendiente de la estantería o animarme un poquito con la histórica e ir adelantando para el mes temático, pero me voy a dejar sorprender y no voy a planificar nada más.


Y vosotros, ¿qué leéis?




Laky, del blog Libros que hay que leer, sortea dos ejemplares digitales de "Te encontraré", la nueva novela de Raquel Antúnez.
Hasta el 3 de Junio.
Bases.







En el blog de ExcentriKs, sorteo "La noche de tus ojos" de Sandra Andrés Belenguer.
Hasta el 27 de Mayo.
Bases.




Pedro, del blog El búho entre libros, sortea un ejemplar de "Derecho natural" de Ignacio Martínez de Pisón.
Hasta el 4 de Junio.
Bases.



Laky, del blog Libros que hay que leer, sortea un ejemplar de "La pluma dorada" de Sonia Galdós.
Hasta el 10 de Junio.
Bases.

viernes, 19 de mayo de 2017

"La maldición de Hill House", por Shirley Jackson.

La maldición de Hill House (The Haunting of Hill House, 1959), considerada una de las principales novelas de horror del siglo XX, narra el inquietante experimento de John Montague, doctor en Filosofía y antropólogo, que lleva años entregado al estudio de «las perturbaciones psíquicas» que suelen manifestarse en las «casas encantadas». Infructuosamente ha buscado una casa idónea, cuando un día oye hablar de Hill House, una mansión solitaria y de siniestra reputación. Montague decide alquilarla y busca ayudantes dispuestos a pasar una temporada en ella: Eleanor, una mujer desdichada que, tras once años cuidando a su arisca madre inválida, se ha vuelto una persona solitaria; Theodora, joven alegre y curiosa, seleccionada por su increíble capacidad telepática; y Luke, vividor y mentiroso, incluido en el grupo por exigencia de la propietaria, su tía. El objetivo: tomar notas de cualquier fenómeno paranormal que se presente para documentar el libro sobre casas encantadas que prepara el doctor. Las alucinantes experiencias que vivirán en la casa será mejor que el lector las descubra por sí mismo.

La novela que hoy os traigo es un clásico de la literatura gótica, y viene de la mano de una autora que es referente en el género. De Shirley Jackson leí hace unos meses la fantástica “Siempre hemos vivido en el castillo”, que os adelanto ya que estará entre mis mejores lecturas de este año, y “La lotería”, uno de sus relatos más conocidos. Me propuse, pues, ahondar un poco más en la figura de una autora que ha servido de inspiración para los que han ido llegando al género de terror después que ella. Y decidí hacerlo con su obra más emblemática, “La maldición de Hill House”, que sin embargo, no me ha llenado tanto como esperaba.

Quizá sea precisamente esa inspiración que supuso Hill House para las generaciones venideras lo mejor de la novela. Ha sido un auténtico placer ir encontrando en ella instantes que después hemos visto en la literatura del género (Stephen King es un devoto confeso de la autora) y también en el cine, pues hay mucho de Jackson en el cine de Amenábar o Wan.

El otro elemento a destacar, el más llamativo, es la magnífica ambientación de ésa casa encantada, parapetada en lo alto de la colina, personificada hasta el extremo…

Era una casa vil. Con las palabras fluyendo libremente en su mente experimentó un escalofrío y pensó, Hill House es vil, es una casa enferma; márchate de aquí de inmediato.

Jackson juega con la distribución, la verticalidad y la metáfora para dotar de vida a la mansión, erigiéndose como arquitecta de un laberinto complejo, casi dotado de inteligencia propia, capaz de ahondar en la psique de sus habitantes y manipularles a su antojo. Y, sin embargo, deja la puerta abierta a la locura, a que aquello sólo sea un invento de sus habitantes. Una visión que recuerda a lo que hacía Henry James en su clásico “Otra vuelta de tuerca”.

El silencio empujaba incansable contra la madera y la piedra de Hill House, y lo que fuera que caminase allí dentro, caminaba solo.

No se le puede negar a la autora el mimo con el que crea a sus personajes, el cuidado con el que perfila sus personalidades. Se empeña en ahondar tanto en su psicología que, en ocasiones, uno acaba un tanto saturado de tanto soliloquio, en especial en lo que se refiere al personaje de Eleonor, que tengo que confesar que ha terminado sacándome de quicio en más de una ocasión.

Mención aparte para el estilo narrativo de Shirley Jackson, que exhibe una prosa barroca, con un vocabulario riquísimo y abundancia de figuras literarias. Funciona en lo descriptivo pero no tanto cuando sus personajes toman la voz, sobre todo en esos monólogos internos que resultan a veces farragosos y reiterativos. Al margen de eso, me ha llamado especialmente la atención el uso que hace de la cursiva para dar énfasis a algunas expresiones, en ocasiones sólo palabras sueltas. Un recurso sencillo que utiliza con tanto tino que consigue provocar la inquietud que pretende en el lector. Tan efectivo que lo heredó el mismísimo Stephen King.

Como veis, una lectura que me ha dejado sensaciones encontradas pero que me alegro de haber abordado. Me sigue interesando la figura de esta autora y su obra, y espero bucear un poquito más en ella más adelante. Y es que a “La maldición de Hill House” no se le puede negar su valor como obra base para la literatura del género de terror,  a pesar de que ahora, con la distancia, sus misterios se nos antojen algo infantiles y sus personajes un poquito cargantes.

martes, 16 de mayo de 2017

"La chica que dejaste atrás", por Jojo Moyes.


En 1916 el artista francés Édouard Lefèvre ha de dejar a su mujer, Sophie, para luchar en el frente. Cuando su ciudad cae en manos de los alemanes, ella se ve forzada a acoger a los oficiales que cada noche llegan al hotel que regenta. Y desde el momento en que el nuevo comandante posa su mirada en el retrato que Édouard pintó de su esposa nace en él una oscura obsesión que obligará a Sophie a arriesgarlo todo y tomar una terrible decisión.

Casi un siglo más tarde, el retrato de Sophie llega a manos de Liv Halston como regalo de boda de su marido poco antes de su repentina muerte. Su belleza le recuerda su corta historia de amor. Pero cuando un encuentro casual revela el verdadero valor de la obra, comienza la batalla por su turbulenta historia, una historia que está a punto de resurgir, arrastrando con ella la vida de Liv.



Hay algo especial en la forma de escribir de Jojo Moyes. Creo que es la naturalidad con la que fluye su narración, la forma en la que crea sus personajes, consiguiendo que casi se materialicen frente a tus ojos. Es también ese toque de humor en medio del caos, la sonrisa que surge en mitad de la desesperación que todos hemos sentido alguna vez. Porque Moyes construye historias amables, bonitas, que sin embargo contienen un poso de tristeza en sus cimientos.

En “La chica que dejaste atrás”, esos cimientos se hallan en la ocupación francesa por parte de las tropas alemanas durante la I Guerra Mundial. En la pequeña localidad de Péronne ya solo quedan mujeres y niños, pues los hombres partieron al frente. Allí, Sophie y su hermana Hèlene siguen regentando Le Coq Rouge, un pequeño hostal que supone el único medio de supervivencia para toda la familia.

Me ha parecido una auténtica delicia esta primera parte. Moyes retrata con precisión y sutilidad sentimientos como el dolor ante la ausencia de los seres queridos, la desazón de no poder alimentar a los tuyos o el miedo de vivir bajo la opresión del enemigo.  Todo ello en el marco del pequeño Le Coq Rouge, con sus olores y sabores, y más allá de sus puertas, el pequeño pueblo de St Péronne, con lo bueno y lo malo de ésos pequeños pueblos, con sus fidelidades, sus habladurías y sus maledicencias. Al frente de esta línea temporal se halla el personaje de Sophie, una mujer valiente, fiel a sus creencias, que se verá obligada a luchar contra sus propios principios para seguir adelante.

Quizá por eso me costó el cambio de tercio, cuando la historia de Sophie se corta de una forma un tanto abrupta y nos adentramos en la línea temporal presente.  En ella conocemos a Liv Halston, una mujer frágil, rota por la reciente pérdida de su marido, que se verá inmersa, para más inri, en un complicado proceso judicial. Y es que Liv es la dueña del cuadro La chica que dejaste atrás, en el que el artista francés Édouard Lefèvre retrató a su esposa, Sophie, antes de la guerra y que acabó en manos de los nazis.

Me ha resultado interesante el tema de las obras de arte expoliadas durante la II Guerra Mundial, y el proceso por el que muchas de ellas son devueltas a los descendientes de sus legítimos dueños. Sin embargo, he de confesar que fascinada como estaba por la trama de Sophie, el periplo de Liv se me ha hecho innecesariamente largo y doloroso, aderezado por un romance bonito pero que se desarrolla de forma un tanto precipitada.

En todo caso, estamos a una lectura muy agradable, narrada con ese estilo amable y delicado tan característico de Moyes, con unos personajes bien perfilados y que acaban resultando entrañable (mención especial a ese neurótico padre de Liv). Una encantadora novela para todos los públicos, ideal para un fin de semana de ésos de manta, café calentito y sofá.

lunes, 15 de mayo de 2017

Leyendo (XX)



 

Dicen que al mal tiempo, buenos libros. Y en eso estamos esta semana.

Hace unos días me regalé "Nadie se salva solo", de Margaret Mazzantini, con el que tuve un flechazo tremendo. Y ya os puedo adelantar que no me falló la intuición y que está siendo una lectura brutal, de las que te remueve hasta la última partícula del cuerpo. Una catarsis lectora que necesitaba.

También retomo a Joe Hill, de que leí el año pasado "El traje del muerto" y con el que tenía muchas ganas de repetir. "Nos4a2" tiene más de setecientas páginas, así que conformaré con darle un buen empujón esta semana.

Y vosotros ¿qué leéis?



Sorteo conjunto de "La noche que no paró de llover" de Laura Castañón, en los blogs de Entre mis libros y yo, De lector a lector, El búho entre libros y Leyendo en el bus.
Hasta el 25 de Mayo.
Bases.





Lectora de tot sortea dos ejemplares digitales de la nueva novela de Raquel Antúnez, "Te encontraré".
Hasta el 4 de Junio.
Bases.





Pedro, de El búho entre libros, sortea un ejemplar de "El último viaje de Tisbea" de Rafael Avendaño y Juan Gallardo.
Hasta el 28 de Mayo.
Bases.

domingo, 14 de mayo de 2017

Junio, mes de la novela histórica.

Junio será el mes de la novela histórica para todos aquellos que seguimos los meses temáticos organizados por el blog de Laky, Libros que hay que leer.

En esta categoría, entran todas aquellas novelas que cuenten con una ambientación histórica, independientemente de que puedan adscribirse también a otros géneros. Podéis consultar las bases completas pinchando en el banner:



Así pues, aprovecharé para reseñar "Bajo los cielos de zafiro" de Belinda Alexandra, que he leído hace nada, e intentaré rescatar algún título más de la estantería.

Además, Laky nos ofrece la oportunidad de leer algunos de los títulos que sortea en su blog con motivo del mes temático, y que son la mar de apetecibles: "Azul de medianoche", de Simone Van Der Vlugt; "El guerrero a la sombra del cerezo", de David B. Gil; y "Amor divino, amor profano" de Sandra Ferrer.